Los concursantes de Gran Hermano hundidos por su propia fama

La participación en el famoso reality español Gran Hermano puede hacer famoso a cualquier extraño. A lo largo de los años, los participantes se han aprovechado de la política de puertas abiertas de Telecinco, pero algunos han tenido que pagar un alto precio por la fama de después. Esta fama ha hecho miserable la vida de muchos de ellos por el estilo de vida que llevaban, en el que no han faltado la droga, los delitos y los problemas mentales. Aquí te mostramos cómo la fama traída por Gran Hermano empeoró la vida de algunos de los concursantes.

Beatriz González-Rico

Una de las concursantes más polémicas de la sexta edición de Gran Hermano, emitida en 2004, fue Bea, conocida como «La Legionaria». La participante fue despedida en quinto lugar, dejando un hueco enorme en el reality. Después de pasar por el concurso, trabajó en Crónicas Marcianas durante varios meses y ocasionalmente realizó otras apariciones televisivas, como cuando participaba en Supervivientes.

Sin embargo, su vida no iba bien, y cuando apareció por última vez admitió que estaba al límite. De hecho, explicó que vivía como okupa ilegal porque no podía permitirse pagar el alquiler. Obviamente, si tus deudas son considerables y no las afrontas, lo más probable es que acabes viviendo en la calle u ocupando otras propiedades. Este año cumple 40 años.

Julián Mejías

Julián Mejías participó en la quinta edición del programa, que se emitió de 2003 a 2004. A medida que avanzaba el programa, su popularidad se hizo cada vez más alta, y finalmente se convirtió en uno de los finalistas de aquel año, aunque finalmente quedó en segunda posición. Sin embargo, Julián no pudo engañar al público pese a sus súper pruebas, actitud y fuerza, y acabó admitiendo que sufría una grave adicción a las drogas.

En 2017, Mejías explicó que su dependencia le ha acarreado una mala vida durante muchos años. Afortunadamente, logró superar estos problemas y desde entonces ha disfrutado de una vida pacífica y prudente. Parece que está superando sus adicciones pasadas, y que por ello prefiere mantenerse alejado de la vida pública.

Carlos Navarro

Carlos Navarro participó en la segunda edición del reality, emitida en 2001, pero finalmente fue eliminado por su actitud violenta con otros concursantes, como Fayna Bethencourt. De hecho, ambos se conocieron en el programa y mantuvieron una relación en la vida real tras la emisión del programa. Tienen dos hijos juntos, aunque la realidad es que esta relación está lejos de ser un sueño.

El famoso “Yoyas” acumula varias denuncias por abusos, incluidas las de su propia mujer. Fayna ha denunciado las amenazas y graves agresiones de Carlos, y ha asegurado que ni sus hijos se han salvado de ellas. Al final, un juzgado de Las Palmas, Gran Canaria condenó al catalán a 5 años y 8 meses de prisión en el año 2000, además de indemnizar a su expareja e hijos con 12.000 euros.

Jacinto Garbayo

Jacinto es otro concursante olvidado que formó parte del concurso en su tercera edición. Logró convencer al equipo de Telecinco para unirse al reality en 2002, pero no duró mucho y fue la segunda persona en ser expulsada. Su participación no le reportó toda la fama que buscaba, y una vez que dejó GH, pocas personas le recordaron. Pero algo está claro: Jacinto no ha logrado recuperar la suerte que tuvo en 2002.

Garbayo aprovechó el dinero que obtuvo por participar en el programa para abrir su propio restaurante. Sin embargo, las cosas no salieron bien y finalmente se endeudó hasta el extremo. Destruido, en 2011 admitió que vivía con lo justo y que casi no disponía de fondos para mantener a su familia. 

Advertisements